miércoles, 3 de julio de 2013

Los colegios (Capítulo 6)

Quiero hacer este capítulo aparte porque no mucha gente tuvo la aventura, ventura o desventura (depende de por donde se mire), de estudiar en tantos colegios como yo: Colegio Teresiano, primera infancia, Colegio San Jose de Tarbes, primaria y primer año de bachillerato, IEA o El Peñón, segundo y tercer año, ArchBishop Blenk Highschool, un año "sabático" en New Orleans, Centro Docente Católico,  cuarto y quinto año de Humanidades.

Mis cuatro hermanas estudiaron en la Academia Merici. Cuenta la leyenda que yo no, porque no sabía inglés, y que las monjas le dijeron a mi mamá que si aprendía en New Orleans, entraba al regresar de USA, pero que después las monjas no cumplieron con el ofrecimiento. Yo no sé si eso es verdad, no recuerdo que me lo hayan explicado. Yo solo sé, que ellas se iban con chófer y yo me iba en autobús. Que ellas eran todas finas y exquisitas, al tener el privilegio de estudiar en ese colegio tan divino y yo estaba en uno de gente normal, común, terrestre. Me refiero a cualquiera de los tres de mi bachillerato.

Por qué tantos? Bueno, del San José de Tarbes, me botaron por mala conducta. Esto venía desde que en tercer grado la maestra me caía a golpes, a mi y a otras compañeras  Desde que en sexto grado las monjas querían que suspendiera una fiesta que organizamos Erika y yo porque a ellas no les daba la gana que fuera "sicodélica" y a nosotras nos daba la gana de hacerla. Desde que la hermana Redentor me amenazó con mencionarme entre las de peor nota en un acto humillante que se realizaba en el salón de actos, frente a todo el colegio y yo me enfermaba a propósito los miércoles para evitar la vergüenza si por casualidad cumplía su amenaza. 

Al llegar a primer año, ya no soportaba el rigor y me rebelaba portándome mal. Así fue como llegué a IEA. Una dimensión atómica y desconocida. Era mixto y ahí me sentí en la gloria. No era católico y conocí a muchas personas de religión judía que me ensenaron muchísimo y fui la mas feliz con profesores y compañeros que no estaban amargados. Pero... era muy mala en física y química por lo que tuve que salir y aterrizar en esa casa de Chuao que llamaban Centro Docente Católico,  de puras niñas otra vez, pero al menos sin monjas.

Para mi, lejos de ser una pena, hoy claro, ya adulta, agradezco a Dios este fenómeno porque tengo muchísimas amigas y amigos de diferentes razas, credos y procedencias que me nutrieron con sus historias, vivencias y experiencias tan distintas a la mía.


Primaria en el San Jose de Tarbes
A mis hijos siempre se los dije y la manera más educativa de que entendieran que no era lo recomendable fue decirles que estudiar en un solo colegio les permitiría tener los mismos amigos por siempre. Funcionó, mis hijos estudiaron toda su escolaridad previa a la universidad en el San Ignacio, como Pedro, su tío, que sin conocerlo, lo conocen bien.

De todos ellos, conservo amigas y amigos incondicionales. Erika, María Margarita, Malila, Mari Nouel, Lucy, Dorin, a quien encontré también en El Peñón y la adoro. Dorin, quien teniendo un matrimonio precioso, Dios se lo termino llevándose a Alberto muy joven. Dorin es un palo de mujer y espero que Dios la proteja a ella todos los días para que pueda seguir cuidando a sus hijos. 

A Mora, Doris, Pedro Chapellin, Dorin, Adolfo, Tatiana, Marlene, Lilian, Leo, Marianella, Jorge, Johann, Rafa, Julio, Paul, Claudia, Ana Virginia, Eloina, Elena, Carlos, Carlos, Juan Carlos, Valentina, Belen, Beatriz, las Godoy, Magally, Nineta, Adriana V y Adriana F, Alberto, Christian, Maria mercedes, Jorge, Margarita... Y por supuesto, mi comadre y hermana Monica Chitty y su hermana Helena. Los Collet.
Fiesta de promocion 2012


Y el CDC, María Eugenia, las Parra, Marisela Carderera, Ana teresa Pinto, María Silvestri, Ramonita, Lucy, Andreina, Jenny. Las Isava, las Bruzual. Chabela. Tony, Beatriz. Mucha gente. 
1975 CDC con uniforme

De todos tengo recuerdos de todo tipo y muchas satisfacciones. Fui una alumna promedio. Mi colegio fue feliz, yo me divertí y la pase muy bien. 
Foto para el anuario en 1975, ano de mi graduación de bachiller
Durante ese periodo, conocí también a Maria Teresa Casanova. Salí con varios amigos, no los recuerdo bien. Como dije, no fui muy popular. Creo que no me sentía bonita o atractiva. Nunca me fijé en mi. Nunca supe lo importante que era o que soy. Nunca sentí que era una mujer preciosa, bella, inteligente, genial y simpática. Eso me lo dijeron otras personas, después. Yo no lo sabia, no lo supe nunca, ni ahora.

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