miércoles, 11 de diciembre de 2013

Y me llego mi Pixo en 1993!

Lo más lindo me sucedió otra vez!: Nació mi segundo hijo Gustavo. Mi sol, mi día, mi polémica, mi argumento, mi vibración. Cuando Gustavo nació, parecía un melocotón, un durazno, blanquito, rosado, y rubio para sorpresa de algunos quienes pensaban que nacería otro negrito como Andrew. El 15 de septiembre Francisco Alliegro hizo la cesárea para sacarlo y todo fue muy rápido y sin inconvenientes. Nació a las 11.40 am aproximadamente. Concebido en enero en Miami, Gustavo llegó a darme otra vez la alegría de ampliar mi familia y sobre todo darle a Andrés un hermano para la vida. En la Clínica El Avila estuvieron la familia y los amigos, sobre todo los de Gustavo papá relacionados con el buceo. Recuerdo que en la noche de ese 15 de septiembre no podía dormir y pasé la noche cantando en mi cabeza la canción de las tortugas Ninja… nunca lo olvidaré. Andrés estaba estrenando su uniforme del colegio San Ignacio, en kínder y un día me llamaron a preguntarme si pasaba algo en casa porque Andrés se comportaba rebelde, fastidioso en clase. Al ir a buscarlo, en el carro, le pregunté y le dije “mi amor, tienes que portarte bien porque ya sabes lo que costó conseguirte el puesto en este colegio”. Me respondió: “vamos a hacer una cosa mamá, yo me muero y cuando Gustavo tenga 5 años lo metes en el colegio y ya”. Me quedé petrificada. Fue la máxima manifestación de celos que tuvo porque de ahí en adelante, Andrés Elías y Gustavo se convirtieron en los mejores amigos, son ultra unidos, se adoran, el nexo que crearon entre ellos ha sido muy fuerte, como yo lo deseé siempre porque el temor que me asaltaba al pensar que si a mi me sucedía algo, ellos serían separados por tener padres diferentes, era terrible y solo si ellos se adoraban podrían pelear para que nunca los separaran. Gracias a Dios eso nunca sucedió. Hoy son mayores de edad los dos. Ese amor y nexo sigue intacto a pesar de que Andrés no vive con nosotros, ya se casó y ya ejerce su carrera de medico en otro país.

 La comodidad económica que había heredado por la muerte de mi papá me permitió descansar después del parto y no tener que ir a trabajar al mes como fue con Andrés. Contraté a una enfermera maravillosa, Trina, que fue mi amiga, mi confidente. Su hija es mi ahijada de confirmación. Con ellas viajamos a Bonaire una Navidad y muchas veces a Morrocoy.
 Gustavo es mi contra figura, mi antagonía, me tiene en la realidad, me precisa, el espíritu crítico, personalidad, debate, fuerza. Pero me acompaña, me cuida, me da mucho amor y tenerlo cerca me tranquiliza y me calma.
 Tuvimos una confrontación fuerte y lo alejé de mi. Fue mi torpeza, mi falta de sensatez, más allá del error que pudo haber cometido. Pienso que la situación que vivo actualmente (2011) me ha hecho perder la cordura, pero me enseñó y aprendí una de las lecciones más importantes de la vida. Lo que es de verdad el amor incondicional.



 Ese conflicto nos enseno a querernos mas y a ser incondicionales de verdad. Gustavo, mi Pixo, es mi fuerza, mi gimnasio mental, mi pana, mi amigo y mi sostén. Mi oasis, mi fuerza, mi contraparte. Lo adoro, mi sol.

Gustavo papa

Ya divorciada de Armando, comencé una dieta full fuerte para adelgazarme y sentirme bien. Convencida estaba que más nunca volvería a casarme. Una vez que perdí bastantes kilos cometí la locura de hacerme una liposucción. Realmente me puse espectacular. Seguía en RCTV trabajando pero bastante inestable. Después de salir de EL CLUB DISNEY, salieron también los gerentes que me supervisaron: Gustavo y Alejandro García. Quedé a la merced de Hugo Carregal quien fungía, con mucho poder, de Gerente de musicales. No me quería mucho ni yo a él. En fin, Alejandro Parisca, excompañero de postgrado en Loyola Marymount University, era entonces VP de Producción y me propueso ir a Acapulco como asistente para la grabación del primer Festival de Acapulco. Viajamos Hugo, Carmen Victoria Pérez (la flaca) y algunos asistentes. El viaje fue maravilloso, yo quise hacer más de lo que me pidieron: entrevisté a Stefanía de Mónaco y escribí esa entrevista en exclusiva para El Diario de Caracas, impreso del grupo 1BC. A Hugo no le gustó. Al regreso del viaje donde conocí a Vicky Carr, Locomía, Emmanuel, etc. quedé nuevamente jugando banca. Finalmente me llamaron y me dijeron que estaba fuera. Fue bien triste. Me afectó mucho pero ya no había más nada qué hacer.
Andrés tenía tres añitos así que comencé a buscar trabajo en otra cosa que ya más nunca sería mi adorada televisión, mi pasión.

Y así las cosas, a través de un amigo de mi cuñado y padrino de Andrés, Alfredo Arnal, conocí a Gustavo Badillo. Un jefe de taller de una tienda de buceo quien se enamoró de mi desde el primer día y terminamos teniendo una relación y posteriormente, casándonos.

Mi papá se enfermó bastante en esos años y finalmente, siendo muy joven aún, a los 65 años, falleció. Tenía un tumor en el hígado. Fue durísimo. Mi papá, quien ya nosotras grandes e independientes (al menos yo) había establecido una relación de amigos y nuestros encuentros eran bastante frecuentes y grupales, se había ido definitivamente.

Un 11 de febrero de 1992, el mismo día del cumpleaños de Melanie, no aguantó la operación.

Seis meses después estaba casándome con Gustavo. En una jefatura. No hubo fiesta, no hubo regalos. Hubo sí una luna de miel en la Isla Santa Lucía. A Gustavo le botaron la ropa afuera de su casa cuando la familia se enteró que se casaba. Terribles momentos y muchos conflictos rodearon esa boda. Gustavo es un hombre bueno, pero igualmente, repetí el patrón, un tipo sin mayores ambiciones al cual dejé que me escogiera en vez de hacerlo yo.
 
Todavía conservo ese pañuelo
Algo pasó en los patrones de mi casa al no saber por segunda vez lo que quería para mí como pareja. Gustavo es un tipazo, bueno, cariñoso, pero no tiene carrera, criado en el seno de una familia medio extraña, ermitaño, resignado, conforme. Yo soy ambiciosa, estudiosa, con postgrado, super trabajadora. ¿Por qué me fijé en él? Creo que ese fantasma de quedarme sola, de no tener sino un hijo, qué sé yo…. Volví a equivocarme, y no sería la última vez. Mi papá se muere en febrero y me caso en julio. En esos meses tuve una depresión horrible. Me hundí en una tristeza profunda y devastadora. Gustavo no sabía qué hacer. Finalmente fui al psiquiatra quien me hizo descubrir que la muerte de mi papá me había afectado mucho porque solo quedaba mi mamá, con quien nunca había tenido una buena relación. Mi papá era mi nexo con quien podía conversar de las injusticias que mi mamá cometía a favor de Melanie, a quien ayudaba sin justificación despreciando mi afecto solamente porque me parecía a mi papá. Mi mamá siempre indiferente y distante, mi papá afectuoso, cariñoso y echador de broma. Se había ido. De repente. Estaba acostumbrada a verlo enfermo pero nunca se me ocurrió que moriría.

Mi salida de RCTV, después de 4 años de trabajo, me dolió. Era mi última esperanza de trabajar en televisión. Ese año antes de conocer a Gustavo, salí con Alvaro Delgado, un viudo que no había superado la muerte de su esposa. Fue corto. Todavía lo veo por ahí a veces. Ana María mi hermana se fue escondida a USA detrás de la secta de Lyndon Larouche, dejando a mi mamá super dolida. Otro error. La verdad es que mi mamá ha sufrido mucho, creo que nunca ha hecho nada con mala intención, menos los comentarios amargos que emite de vez en cuando. Creo más bien que su propia crianza, sus frustraciones, su amargo dolor por el abandono de mi papá, la tristeza de haber perdido un hijo, las pocas herramientas personales, psicológicas y profesionales que (no) tuvo, hicieron de ella una madre responsable, de su casa, pero hasta ahí. Nada cariñosa, nada preparada y con poca autoestima, nos hizo a su semejanza, nuestra autoestima es muy baja y muy pobre. No haber visto esto con tiempo, nos dio a todas muchos fracasos, divorcios y relaciones pobres, malas, inapropiadas. Sólo creo que hemos sido buenas madres. Al menos eso he tratado con todas las fuerzas de mi alma porque eso también nos los dio: querer ser mamá.